El público de los restaurantes

Los ingresos de ese 90% -no importa analizar cómo ha empeorado la situación en este último año ni tampoco presagiar cargadas nubes de tormenta- no permite que esos trabajadores puedan visitar a casi ningún restaurante, fonda o cantina.

Según datos del Indec, publicados en La Nación del 6 de enero pasado, la mitad de la población activa en grandes concentraciones urbanas argentinas (un universo de 16,4 millones), gana menos de 8000 pesos mensuales. Otro 40% trepa con esfuerzos desde esa cifra hasta los 22.500 pesos.

Los ingresos de ese 90% -no importa analizar cómo ha empeorado la situación en este último año ni tampoco presagiar cargadas nubes de tormenta- no permite que esos trabajadores puedan visitar a casi ningún restaurante, fonda o cantina.

Los comensales disponibles para todos los merenderos de menor o mayor calidad tienen que surgir del 10% restante que son 1,6 millones de personas.  No sabemos qué porcentual de ese número corresponde a cada ciudad. Pero, dado lo exiguo del público y la cantidad de lugares que esperan su visita, no creo que se pueda ser muy optimista sobre el futuro inmediato.

Pancho Ramos

Nací en La Plata en el siglo pasado y viví, desde 1976 hasta mediados del 92, en Madrid. Recién llegado a esa ciudad descubrí, de la mano de un amigo, las sutiles diferencias entre las diferentes variedades de pescados de roca: arañas, cepolas, cabrachos, gallinetas, rapes… Una lección inolvidable y el inicio de una pasión no siempre correspondida: amigos y gastronomía. No soy un foodie, tampoco un profesional. Sólo un cenador, viajado y con años de oficio.
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